Las polillas y los niños en verano

polilla
por antipolilla

Las polillas prolongaron su vida útil gracias a la extensión del invierno. Al alargarse la temporada de frío y las lluvias, estas criaturas aladas han encontrado más pasto para comer y eso ha extendido sus cortas vidas. La verdad es que nadie las quiere mucho, de no ser por los perros y los gatos que se entretienen cazándolas, porque en general, sufren del repudio público.

Nadie quiere tenerlas en su pieza antes de dormir, revoloteando sobre sus cabezas o entre sus ropas o cortinas, pero el otro día, una amiga de mi hija me hijo verlas de otra manera. Mientras tres niñitas –la mía incluída– alharaqueaban por la presencia de una polilla que se lanzaba una y otra vez contra una ventana, esta chiquita de 5 años no encontró nada mejor que tocarla, hacerle una casita con sus manos y después dejarla libre. Me encantó su actitud. Nada de susto –es verdad que es ridículo tenerles miedo, no hay razón por la que temerle a esta mariposa sin colores–, ni nervio ni asco. Esta niñita simplemente aprendió a convivir con esta convidada de piedra del verano, viéndola como parte de la naturaleza y de la vida diaria. Una criatura más.

1 COMMENT

  1. a mi no me dan asco ni nervio, las odio porque se comen la ropa. nos han cagado varias camisas de mi marido, de esas que valen 40 lucas asi q yo si las mato sin asco

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