Momentos que me llevan a la niñez

columpios
por @patyleiva

Una de las cosas que más extraño de ser niña –después de el exceso de tiempo libre y la ausencia de responsabilidades, claro–, es pasar horas arriba de un columpio.

Es tan rico cuando vamos a alguna plaza donde hay pocos niños, porque así puedo subirme junto con los míos a un tercer columpio sin ser la adulta desubicada que le quita el espacio a un niño chico y columpiarme hasta que me de puntada. Ese pequeño vértigo en el estómago, el viento en la cara, la sensación de volar un poco en el aire y el entusiasmo de ir agarrando vuelo, provocan mí un efecto de niñez instantánea, un flashback automático que disfruto profundamente gracias a esos momentos con mis propios niños.

¿Qué momentos los trasladan a su propia niñez?

1 COMMENT

  1. el olor a lapices de colores, me refiero al que sale de un estuche lleno de lapices de madera, me recuerda al jardín infantil e incluso recuerdo que los guardaban en uno de esos típicos muebles metálicos para guardar archivos

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