Canción de cuna: Luchín


por magdalena

Siempre he sentido que Luchín, de Víctor Jara, es una de esas canciones que logran que su melodía entre en tu cabeza y se quede ahí instalada. Supongo que es porque también entra rápidamente en el corazón. Pero aunque para mí poseía esa familiaridad de una canción que ha sonado siempre cerca, no había adquirido mayor significado hasta que fui mamá, y sobre todo hasta que mi hija comenzó a cantarla.

La aprendió en el colegio y al parecer a ella le pasó algo parecido y la hizo propia, porque cada vez que la canta no puedo dejar de emocionarme. Es la melodía, la letra y el sentimiento que ella le pone que convirtieron a esta canción en una de mis favoritas.

La historia del niño de manos moradas, que juega con su caballo y su pelota de trapo en medio del barro, me parece que la acerca a esos otros niños. Esos que comen tierra y gusanos. Y cada vez que mi hija canta que abran todas las jaulas para que vuelen como pájaros, no puedo dejar de llorar un poquito.

Luchín
Frágil como un volantín
en los techos de Barrancas
jugaba el niño Luchín
con sus manitos moradas
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
el caballo lo miraba.

En el agua de sus ojos
se bañaba el verde claro
gateaba a su corta edad
con el potito embarrado
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
el caballo lo miraba.

El caballo era otro juego
en aquel pequeño espacio
y al animal parecía
le gustaba ese trabajo
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
y con Luchito mojado.

Si hay niños como Luchín
que comen tierra y gusanos
abramos todas las jaulas
pa’ que vuelen como pájaros
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
y también con el caballo.

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