Selfie

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por Vadim Vidal

Viejazo: estábamos en el parque japonés del San Cristóbal y una pareja se sacaba un foto besándose con el molino de agua detrás. Mi instinto me llevó a ofrecerles sacarles la foto, ya saben, para que se abrazaran mejor, para que no fuera tan incómodo sacarla y para que la foto saliera con mejor panorámica del bello lugar. La pareja me miró extrañada y me dijo que preferían sacarla ellos mismos.

La Carola, mi esposa, se rió y me dijo que “ahora” uno podía verse cuando enfocaba una cámara de celular. Que por eso la pareja había rechazado mi desinteresado ofrecimiento (pensé que me tomaron por ladrón de teléfonos).

El punto es que la gente se saca fotos a sí misma porque se puede ver mientras las sacan, lo que convierte en reliquia la típica foto donde uno salía con los ojos cerrados o con una mueca horrenda, y que llevó a gente como yo a nunca sacarse fotos.

Le llaman “selfie” y es la palabra más usada este año según la Universidad de Oxford. O sea, de lo que más habló el mundo en 2013 fue de que se sacan fotos de sí mismos.

Yo, cómo no, le saco muchas fotos a mi hija. Pero no del modo “mírame que te voy a sacar una foto”, porque cada vez que le aviso que le voy a hacer una, hace unas risas bien ridículas que no hacen sino desfigurar su lindo rostro. Exagero, sale bien, pero la prefiero cuando no posa.

Así que soy algo así como el paparazzi de mi hija. Está en el parque tailandés buscando piedritas en el lago artificial y ¡chas! foto, que la hace ver como meditando tras los juncos. Corre las persianas para ver si están sus amigas jugando abajo y ¡chas! foto que la hace ver como mirando hacia el futuro. Y así.

Tanto la fotografío que la otra vez me dijo con tedio que dejara de hacerlo. Y la Carola atesora un bello video en donde le bota la cámara como si fuera Axl Rose escapando del asedio de los fans.

Ella también se saca “selfies” y son un chiste, porque tiene seis años y el todo el alcance que unos bracitos de seis años pueden tener. O sea, resultan casi puros primerísimos primer plano. Tengo uno de fondo de pantalla del celular. Es muy graciosa.

No hay que ser MacLuhan (¿así se escribía?) para teorizar sobre el futuro de toda una generación cuyo foco está puesto en sí mismos en primer plano de todo y casi sin profundidad de campo.

Probablemente exagero. Pero, saliendo del selfie y volviendo a los papás paparazzi, hagan el ejercicio de imaginarse a ustedes como niños con sus padres, que supuestamente son sus figuras de autoridad, todo el día detrás de ustedes sacándoles y sacándoles fotos de todo lo que hacen, a cada hora del día. ¿No reforzará la idea de que son el centro del universo?

¿No será que este amor por la imagen instantánea y socializable terminó de demostrar que los adultos no somos otra cosa que niños con ropa más grande? Fíjense qué fotografían los niños cuando tienen una cámara en las manos. Se llama selfie y fue la palabra más usada durante este año según la Universidad de Oxford.

Vadim las invita cordialmente a visitar su blog, donde irá posteando todas las semanas. Semana por medio iremos publicando una columna acá en Dienteleche.

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