La navidad, la magia y mi propio mea culpa

la magia
Por Cux

Dejé de creer en la iglesia católica hace largos años, pero fui tan facilista que mi mente enredó toda esta rebeldía del catolicismo, con la maravilla que puede despertar en los niños la navidad.

Cuando nuestro hijo mayor tenía 3 años le dijimos que el viejito pascuero no existía y que nosotros le hacíamos con bastante esfuerzo un regalo porque se acababa el año, y bla, bla. Pero paralelamente nos juntábamos a comer en la casa de mi cuñada con unos muchos niños y muchos de regalos. Mi hijo era el único que no creía en esta tradición y bien lo entendía. Creíamos nosotros. El año pasado, a sus cinco años me preguntó por qué el no creía y todo el resto sí.

Ahí fue cuando ahondamos, y dimos vuelta la página. Debo decirles que siempre creo -y espero- que las decisiones que tomamos para nuestros hijos son las indicadas y obviamente las mejores para ellos. Nunca pienso en beneficiarme a mi antes que a ellos, como alguna gente me ha dicho. Yo no quería creer y muy bien por los que creían, pero nosotros no.

Como trato de escuchar y analizar cada decisión que tomamos, este año hemos pensado bastante todo esto. Luego de una gran conversación sobre el conejo y los huevos de pascua con algunos amigos, hemos cedido. Y muy convencidos, este año, cuando mi hijo llegó con la carta para el viejito -escrita en el colegio- rápidamente hicimos lo posible para que llegara a destino. Sé que él se ilusionó y en el fondo del corazón sabe que no existe, pero quiere que exista. Me preguntó: Mamá, tu antes no creías en el viejito y ahora sí?. Sí le respondí, ahora creo. Ahhh! yo también me dijo, nos pasó lo mismo!

La nochebuena -el 24- salimos a buscar al viejito con mis otros dos hijos y varios familiares. Mi hijo mayor estuvo muy nervioso todo el tiempo. Nervioso por verlo, y principalmente creo yo, por NO verlo. Yo estuve muy angustiada por su angustia. Nos paseábamos entre dos casas y él no quería dejar nunca una casa sola, sé que quería cerciorarse de este acontecimiento. Estaba tenso y creo que esa era una de las cosas que a mi no me gustaba que los niños experimentaran. Esa ansiedad sin recompensa.

Finalmente, en una de las casas el viejito había pasado y al primer atisbo de regalos, la idea del viejito desapareció en mis hijos. Lo olvidaron y se acabó la tensión.

Qué importante llevar a discusión esas ideas tan talibanas que a veces uno tiene en la cabeza, que bueno compartirlas con otros y finalmente decidir lo mejor, mejor para ellos en cada una de las maravillosas etapas de sus vidas. Para mi, una gran lección.

6 COMMENTS

  1. Nosotros somos creyentes pero no rezamos, no hablamos de Dios y tampoco de religión. No celebramos ninguna fiesta religiosa en su sentido, sí lo hacemos con el fin familiar. Yo quiero que mis hijos crean en el viejito, así como yo creí por años y cuando caché que eran mis papás no me generó desilusión, sí mucha gratitud por todo lo que hacían mis papás por nosotros. En mi familia hasta hoy, que somos todos viejos ya, hablamos del viejito y de qué le vamos a pedir, no sé cómo explicarlo para que no suene estúpido pero es por la magia que se genera, por la espera, la dedicación que cada uno le pone en lo quiera regalar algo al otro. El rito de abrir los regalos, la cara que pone cada uno cuando ve lo que hay, el estar juntos. Eso para mí ha sido siempre lo más lindo, no el regalo en sí (aunque siempre he recibido regalos muy bacanes) pero si por todo lo demás.
    Al final yo creo que independiente de la forma en que cada familia lo celebre lo que los niños guardan para el futuro no es el sí creían o no, si habían muchos o pocos regalos, sí las cosas relacionadas con la familia, el amor, el estar juntos. Que al final es lo único que vale la pena.

  2. Yo quiero que mi hijo crea en el viejito. Él tiene 5 meses, pero tengo sobrinos de 5 años y salimos a buscarlo por todas las plazas cercanas a la casa, junto a muchos vecinos. De mi infancia recuerdo ir a buscarlo, con la ansiedad que tu relatas, pero cuando no lo veía no me desilusionaba, al contrario, no podia creer lo magico de este personaje que era tan gordo e igual nadie lo alcanza a ver.

  3. cux. me hiciste llorar!!!… siento que entiendo mucho tu afan de mantener a tus hijos al margen por todo lo negativo que se asocia al mundo navideño en estos dias, compra compulsiva, vanalidad pura, competencia, tener tener!!! y mal humor general, y mientras los niños son bebes, guaguas e incluso niños de 3 no entienden nada mucho, solo ven regalos y no importa de donde vinieron…hasta ahi nuestro plan sirve.. pero un chico de 4 5 6, …. increible verlos ..su ansiedad, el sustito.. la “a-tension”…. la Ilusion!… simplemente lo maximo. ojos brillosos, sorpresa, impresion, amor!.. amor por borbotones, de los padres a sus hijos de loshijos a sus regalos y a todos.. esta navidad yo respire amor.. y senti que mis hijos tambien lo hicieron… creer en el viejito pascuero .. es creer en nosotros mismos, somos los “dream-Makers”… y en nosotros esta, materializar los deseos de nuestros peques… Muy pero Muy Feliz Navidad!

  4. Tampoco creo en Dios. Celebro la Navidad como una instancia de unión familiar. Armo arbolito, pongo luces y adornos del viejo pascuero, pero no pongo pesebre.
    Mi hija está a punto de cumplir 2 años y claro q quiero q crea en el viejo pascuero y todo lo mágico q eso conlleva, para mi no tiene nada q ver con algo religioso. Quiero q mi hija crezca con conejos de pascua y cualquier cosa q signifique darle un momento de felicidad.

  5. Yo creo en el viejo pascuero!, o sea, todavía me duele la guata cuando pasa el señor de los helados tocando la campanilla y me acuerdo que me decían que era el viejito que andaba paseando. Así que yo quiero que mis niños crean. Esta Navidad mis niños se durmieron antes de las 12, así que esperamos hasta la mañana del otro día para abrir regalos y yo feliz de ver sus caritas ilusionadas. Sobre el Nacimiento, si bien no soy católica, creo en la existencia de Jesus, y pongo pesebre para festejar el nacimiento de un niño que trajo alegría y esperanza a un pueblo oprimido.

  6. Pregunta: Pasa lo mismo con la celebración del 18? Personalmente no me interesa celebrar una reunión de señores que decidieron independizarse por fidelidad al rey, pero ahí estoy, corriendo pa las compras de carne, empanadas y cotillón dieciochero. Mi punto: creo que celebraciones como estas trascienden a su verdadero significado, porque somos parte del colectivo, pero tenemos la opción de explicar esos hitos con símbolos fáciles como un pesebre, un árbol decorado o una chupalla y ser parte de ese colectivo sin dejar de ser nosotros mismos.

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