Los niños dicen la verdad

oso
por Paty

– “Cómo te fue hoy en el colegio?”
– “Bien mamá, toqué a una serpiente pero no me mordió. Y a una lagartija”.
– “¡Ah, que bien!”

Así empezó nuestra conversación cuando la pasé a buscar al colegio. Tiene 4 años, y mucha imaginación, pensé yo.

Lo divertido fue enterarme después, que un veterinario llevó al colegio ¡¡UNA SERPIENTE y UNA IGUANA!! y efectivamente las tocaron y se asombraron con su presencia.

Eso me llevó a pensar que los niños nunca hablan por hablar, que todo lo que dicen tiene algo –o todo– de realidad y de sentido, y que siempre es bueno indagar y seguirles preguntando –sin presión– porque siempre nos podremos enterar de algo importante o simplemente adorable.

Hay un cuento que tienen mis niños que se llama “Hay un oso en la bañera”, de Nanette Newman, que cuenta sobre un oso que aprece en la casa de una niñita. Sus diálogos son lo más divertido, y por supuesto que los adultos nunca entienden nada:

-¿Cómo te llamas? -preguntó Raquel.
-Azúcar.
-Nadie se llama así -comentó la niña.
-Pues yo me llamo así porque la gran pasión de mi madre eran los dulces -explicó el oso mientras cogía una galleta de chocolate-. Al cabo de los años nací yo y me convertí en su gran pasión, así que me puso Azúcar.
-Ah, claro -contestó Raquel, que no lo veía nada claro-. Es que parece un nombre muy extraño para un oso.
Pero él no la escuchaba. Había encendido la radio y se había puesto a bailar y a tirar patatas fritas por todas partes.

Entonces la niña oyó entrar a su madre, que había estado charlando con el vecino de al lado.
-¡A merendar! -gritó desde abajo.
-¡Hay un oso en la bañera! -chilló a su vez Raquel.
-Ah si, cariño? Mira que bien. Y cómo se llama?
-¡Azúcar!
-Ay, se me olvidó comprar azúcar! da igual, ya lo compraré mañana -dijo su madre, y empezó a poner la mesa mientras Raquel volvía a entrar en el lavabo.

8 COMMENTS

  1. Mi sobrina tiene 7 y miente. Asi que esto es relativo.
    Sacó unos cheques de mi marido una vez, la pillaron porque le regaló uno a una compañera del colegio. Cuando se lo mostraron y preguntaron si había sacado más dijo una y otra vez que no, pero al revisar su velador su mamá encontró 9. Y asi, muchas otras situaciones.
    Cuando tenía 3 o 4, se comió los chocolates del árbol de pascua y le hechó la culpa al perro. Pero la pillé rápidamente, le pregunté: “Tú te comiste los chocolates?”, “no” me dijo….y luego le dije “y estaban ricos?”, “SI!”, me respondió.

  2. Es verdad, es tan fácil dejar pasar señales que ellos mismos nos dan por no profundizar en ellas.

  3. Las mentiras son relativas, en los niños son porque tienen miedo al haberla embarrado, por ejemplo. Yo me acuerdo de ese miedo, esa sensacion de defraudar… y mentía. Pero cuando mi abuela (por ejemplo) me decia que no me iba a retar si yo habia sido la que se habia mandao la cagaita, le decia la verdad. Otras veces es porque los adultos les enseñamos a mentir. Una prima convirtió a su hija en una mentirosa profesional y claro, ahora que la niña es adolescente paga las consecuencias.

    Tengo un amigo, bien adulto ya, que jamas miente, es su regla en la vida, y gracias a el me he dado cuenta que hasta los adultos mentimos por cosas estupidas, ha dejado de mantener relacion con amigos por mentiras absurdas. Es cosa de poner oreja en el metro, casi todos los que reciben llamados van atrasados y dicen que van como 2 o 3 estaciones mas adelante de las que en verdad van. Si al final llegaran igual de tarde!!!!
    y si ese ejemplo se lo damos a los niños? no nos podemos quejar ni un poco…

    Yo trato de no mentir, aunque a veces melodramatizo… pero la verdad es tan liberadora….

  4. No sé… creo que hasta cierta edad (4-5 años) pueden decir cosas que no son totalmente ciertas, ya sea porque no entienden muy bien o porque creen que esa respuesta es la correcta. Por ejemplo me ha pasado con mi hijo (3 y 1/2) que mas de una vez me ha dicho cosas del tipo “Yo me comí toda la comida” siendo que yo al ladode él veo que no es así, porque sabe que al terminar vamos a ir a jugar u otra cosa entretenida. Y ahi yo le muestro que lo que dijo no es cierto… yo no llamaría a eso una mentira, porque no creo que haya real consciencia, pero sí me parece importante enseñarles desde chiquitos que siempre, siempre es mejor decir la verdad.

  5. Hola!
    Mi experiencia como hija: mi mama siempre nos dijo que si deciamos la verdad, aunque la hubiesemos cagado, no nos retaría ni castigaría. Resultado: de chicos acostumbrados a decirle la verdad, sin castigos pero con conversaciones del tipo “pero no lo hagas nunca más”.
    pd: mi mamá se moría a veces por castigarnos…. pero por lo menos se enteraba de todo.

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